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Chimenea del Plomo

Captura20de20pantalla202010-07-1820a20las2017 33 39-filteredLa fábrica fue construida en 1923 y estuvo plenamente operativa en 1924, siendo inaugurada por el general Miguel Primo de Rivera, actualmente no queda nada de la fábrica, exceptuando la chimenea que la realizó el ingeniero alemán Felix von Schlippenbach. El proceso tecnológico consistía en la trituración del mineral, su tostado en horno bajo con sílice y caliza, una primera fusión en alto horno y una última fase de afino, permitía aprovechar la plata, eliminar otras impurezas y verter el plomo en diferentes moldes. El combustible provenía desde Inglaterra y Alemania a través del puerto, mientras que la galera argentífera tratada procedía de La Carolina, desde donde se trasportaba por ferrocarril que llegaba hasta la misma fábrica.

Tras el establecimiento de importantes Fábricas Reales en Málaga como la de Hoja de Lata en Júzcar, la de Naipes en Macharaviaya y la de Lana en Antequera, será en el primer tercio del siglo XIX cuando podamos hablar propiamente del desarrollo industrial de la ciudad de Málaga.

Los antecedentes de este desarrollo industrial hay que buscarlos en Málaga capital, generado por la exportación de excedentes agrícolas, especialmente de la vid, y el dinamismo industrial del puerto de la ciudad, acentuado por el proceso de independencia de las colonias americanas.

El litoral oeste se convertiría en la principal zona de expansión industrial de la ciudad obedeciendo a criterios logístico como su cercanía al puerto y, posteriormente, a la estación de ferrocarril (1845) y a la disponibilidad de una gran extensión de suelo.

A las primeras ferrerías de Marbella, le sucederán las de Málaga, favorecidas por su cercanía al puerto a través del cual recibían el carbón procedente de Inglaterra. El sector siderúrgico se completará con un potente sector textil y con la mejora de los equipamientos y tecnología de la industria azucarera. En el último tercio del siglo XIX la industrial malagueña entrará en crisis desembocando en la liquidación chimeneadel sector siderúrgico y el decaimiento del textil, todo ello agravado por la irrupción de la filoxera. La orientación hacia sectores como el agroalimentario, la metalurgia o la industria química y el mantenimiento del textil propiciarán una recuperación en las primeras décadas del siglo XX hasta el inicio de la guerra del año 1936.

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